El amor está presente aún cuando no es bienvenido
  • Juan Sebastián Jacome
  • 20 Jul 2021

“Cenizas” demuestra que el amor está presente aún cuando no es bienvenido

Cuando la realización estética de una película se nutre de sus premisas y líneas narrativas fundamentales, se logran las obras más singulares y expresivas. Juan Sebastián Jacome, guionista y director de “Cenizas” nos introduce de lleno en el volcán de su película.

Crecí en medio de una cultura conservadora de la serranía ecuatoriana donde, en muchas familias, el hermetismo está muy presente y el silencio reina cuando emerge un incidente tabú. Existe la idea de que es mejor callar y pretender que nada pasó; que el tiempo se encarga de borrar cualquier evento incómodo. Sin embargo, un problema como el abuso sexual no desaparece únicamente porque nadie habla sobre el hecho. Al tratar los casos de esta forma, las víctimas se multiplican. En el caso de “Cenizas”, Caridad es una víctima colateral. Ella fue separada de su padre y nunca se le permitió entender los motivos. Nunca se le permitió topar el tema, ni procesarlo, ni superarlo. Y esas sensaciones de dolor, duda y frustración crecieron dentro de ella durante toda su niñez y juventud, se acumularon como la presión dentro de un volcán se acumula con el pasar del tiempo; hasta que en cierto punto es necesaria la erupción.

«Cenizas» (2018)

Allí es donde se sitúa “Cenizas”. En la erupción. En el momento justo antes de que Caridad confronte el tema. La película retrata estos instantes y sensaciones que llevan a una persona a enfrentar un tema tabú que fue enterrado durante muchos años. Me interesa retratar la complejidad de cada uno de mis personajes, sin importar lo que esconden, y demostrar que el amor está presente aún cuando no es bienvenido. “Cenizas” es un llamado al diálogo y a la comunicación. Pero sobretodo es un drama familiar más cotidiano de lo que debería ser.

«Cenizas» (2018)

El guión de “Cenizas” nació de la conjunción entre este drama familiar –que yo había empezado a desarrollar, sin saber exactamente hacia donde llevarlo en el año 2006– y la explosión de ceniza del Volcán Cotopaxi en el año 2015. Durante esa explosión me di cuenta que el personaje de Caridad, al cual no terminaba de encontrarle un ambiente y un mundo donde desenvolverse, debía situarse en el extraño contexto de una amenaza natural como es la erupción de un volcán tan peligroso y hermoso a la vez. Con esto en mente, emprendí la escritura del guión al mismo tiempo que la recopilación de material y planos del volcán en erupción para utilizarlos cuando la película esté filmada.

Detrás de escenas de «Cenizas» (2018)

Mientras hacía esto, paralelamente desarrollé la propuesta estética de la película. Esta propuesta se basó en todos los elementos de secretos y hermetismo que exploraba la narrativa de “Cenizas”. De esa forma, es una película que esconde más de lo que muestra desde su lenguaje cinematográfico. Por ejemplo, hay muchos planos en los que existen barreras visuales, como puertas semi-cerradas o paredes que cubren parte del plano; la idea es que lo oculto tiene una gran relevancia en la historia. De igual forma, los lentes utilizados fueron todos teleobjetivos para que el concepto de lo oculto y el hermetismo también se transmitan mediante nuestra profundidad de campo que deja gran parte de la imagen borrosa.

«Cenizas» (2018)

El sonido se lo diseñó con el mismo concepto en mente: es una película silenciosa, como el silencio que Caridad intenta romper; el sonido ambiente es casi nulo, esto también en concordancia con el hecho que durante una crisis volcánica la población se resguarda y el ambiente sonoro en la ciudad pasa al silencio. Por último, nos interesaba resaltar los sentimientos atosigantes de nuestros personajes tanto por la situación de encierro por el volcán en erupción, así como por su situación familiar. Nuestra cámara en mano, así como las barreras visuales anteriormente descritas y el acercamiento físico a los personajes aportaron a transmitir estas emociones.

Detrás de escenas de «Cenizas» (2018)

En 2016 se rodó la película en un ambiente íntimo como su narrativa. La propuesta era tener un equipo de rodaje pequeño que priorice el trabajo de los actores en set. Fue un rodaje con pocos técnicos, todos muy concentrados y todos con la idea que “Cenizas” debía sostenerse de sus personajes, su química y sus emociones. Así, logramos generar un ambiente seguro para todos, en el cuál hubo mucha intimidad y confianza. Para mi, era clave rodearme de amigos, de personas sensibles que comprendan esta propuesta. Como únicamente teníamos tres semanas de rodaje, la preproducción fue rigurosa e intensa, con mucho trabajo en la propuesta estética, en el diseño de planos y en ensayos con actores. El resultado fue llegar a filmar con ideas claras y una comunicación ya desarrollada entre el equipo.

Detrás de escenas de «Cenizas» (2018)

El mayor reto técnico fue la recreación de la ceniza volcánica para las escenas en exteriores. Para esto, nuestra directora de arte, Emilia Dávila con ayuda de nuestro gaffer “Rambo” Pazmiño idearon sistemas para lanzar la mezcla que el equipo de arte realizó para emular la ceniza volcánica. La postproducción fue realizada en Uruguay, con la excepción del diseño de sonido, la música y los efectos visuales; todo con el mismo concepto de trabajo, el de realizar la película entre amigos y en un ambiente de seguridad y confianza.

Detrás de escenas de «Cenizas» (2018)

“Cenizas” es mi segunda película y con ella profundicé en ciertas emociones y temáticas ya abordadas en la primera, cerrando un ciclo de mi trabajo. Para mi próxima película, busco explorar géneros, emociones y preocupaciones sociales que nunca he filmado. Quisiera seguir creciendo como cineasta junto al equipo maravilloso que hizo “Cenizas” y sobretodo seguir transmitiendo mis inquietudes y explorando distintos lenguajes cinematográficos.

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